LA MAGIA SILENCIOSA

El Aprendiz Silencioso Gabriel Sánchez

Hace un año que no escribo una entrada para el blog. Hay que ordenar prioridades, el tiempo es limitado y me ha hecho ver que este espacio será un lugar de paso, una carta de presentación a la que siempre podrá acceder quien quiera saber un poco más sobre mí, y no una fuente de contenido constante. Mi contenido está en los libros que escribo, ahí está mi opinión, mi visión del mundo, mis inquietudes, todo destilado en el género narrativo. Y en ese sentido, hoy sí me hallo en una situación lo bastante motivadora como para regresar a este medio. Publico nueva novela, una por la que siento un cariño especial. Y me gustaría hablaros sobre ella.

Pero poso los dedos sobre las teclas y me encuentro con la primera paradoja de la escritura: el libro del que voy a hablaros no lo he escrito yo; lo escribió mi yo de hace tres años. Podría parecer que es poco tiempo, pero la vida es cambio, y las mentes (sobre todo las que trabajan en lo creativo) discurren en una búsqueda constante de algo nuevo. Hoy me hallo escribiendo una novela distinta, con otras ideas estéticas en la cabeza y otros sentimientos en el corazón, y a la vez tengo que hacer este ejercicio de retroceso, tratar de recordar qué sentía hace tres años y qué quería transmitir con aquella historia. Para ello, contaré con el mejor recurso del que dispone el ser humano: la ayuda de sus semejantes.

El Aprendiz Silencioso El Templo de las Runas
Y como muestra de ello, recurro a las ilustraciones interiores de la fantástica Alicia de Andrés para adornar esta entrada ^^

Y me viene a la mente el nombre de Néstor Belda. Con él me adentré por primera vez en el terreno de los lectores profesionales, esos que por un módico precio pueden desgranar tu novela y analizarla como tú nunca lograrías hacerlo desde tu ciega condición de autor. Tuve la suerte de que Néstor, además de un gran profesional, resultó ser una auténtica eminencia de la narrativa. Hizo mucho más que analizar mi novela. Mirad cómo comenzaba el informe de lectura que me envió:

 “Contrariamente a lo que muchos autores creen, la literatura juvenil (y la infantil) es asunto serio. En ese sentido, la fantasía juvenil tiene sus exigencias adicionales. La magia es el elemento distintivo del género; contribuye, entre otros aspectos, a la ambientación o a la creación del misterio, pero debe integrarse con la trama, producir un efecto real sobre ella, ser fuente de conflictos. Por otra parte, una obra en la que la magia es un catálogo de poderes gratuitos y relumbrantes, creados sobre la marcha y de modo oportunista para resolver los nudos de la trama, normalmente acaba eclipsando a los personajes y decepcionando al lector. La ‘tensión de la magia’ como elemento narrativo primordial de la fantasía cobra fuerza cuando las leyes que la rigen imponen limitaciones y costes que los personajes deben asumir. Ello los humaniza y los obliga a superarse a sí mismos para resolver el conflicto. Si todo se solucionara con los poderes mágicos, qué aburrida sería la historia. Como dice Magumbra, uno de los personajes de esta obra, «la magia no puede ser caprichosa».”

Con aquel primer párrafo supe que había dado con la persona idónea para valorar mi novela antes de su envío a las editoriales. Y me reconocí en esas palabras que expresaban mejor que mi instinto qué era eso que yo andaba buscando con mi escritura. La magia. El cuento de hadas. Una trama de metamorfosis.

Heidelberg Gabriel Sánchez García-Pardo
Ha llegado la hora de regresar a cierta aldea perdida entre las montañas…

Decía en otra entrada del blog que las obras de todo escritor que se precie son siempre el resultado de sus experiencias, más en las sensaciones que en lo concreto, y esa premisa se cumple en esta nueva novela más que con ninguna que haya publicado antes, incluso en lo concreto. Todo está en el subconsciente. Yo quería dar a mi nueva historia una estética que adoraba y que sigo adorando, la de las películas de Studio Ghibli, en este caso El Castillo Ambulante, que además podría leerse como una revisión de La Bella y la Bestia. Y me encontré a mí mismo escarbando en mis recuerdos ese libro que leí en mi adolescencia y que se convirtió en el pilar de mi proceso creativo: El Guión y la Trama, de Ronald B. Tobias (siempre estaré en deuda con Antonio por prestármelo). Aquel compendio sobre escritura de cine hablaba de los ingredientes que debería tener un guión dependiendo del tipo de trama que se desee contar. Y seguí los esquemas de la Trama de Metamorfosis, al pie de la letra.

El resultado fue El Aprendiz Silencioso, una novela que terminó siendo mucho más.

ghibli de Gabriel Sánchez García-Pardo
La estética de Miyazaki siempre estará muy presente en mi imaginario.

Una novela es siempre el fruto de una serie de decisiones. Y hoy creo que puedo decir con la cabeza bien alta que me siento orgulloso de todas las que tomé durante la escritura de El Aprendiz. La que iba a ser una obra infantil para presentar a un concurso literario acabó madurando y transformándose en algo distinto conforme fui descubriendo las posibilidades de sus personajes y sus conflictos. Ahí está la magia, la verdadera magia. Una historia rara vez termina siendo lo que tenías planeado, y eso es algo maravilloso.

En este caso, el elemento distintivo que se coló en mitad del proceso fue un subtema, uno del que siempre estaré dispuesto a hablar y del que sigo aprendiendo día a día: la Enseñanza. La relación maestro-alumno. Este subtema maridó de una forma tan armoniosa y natural con mi trama de metamorfosis, con el tema siempre subyacente de la lucha del bien y el mal y con la estética Ghibli que tenía pensada, que al final no pude sino agarrarme a ello aunque supusiera desviarme del camino y no presentarme a un concurso de cuyos parámetros me había salido por completo.

Alborada de El Aprendiz Silencioso de Gabriel Sánchez
Así es como poco a poco fue cobrando forma la aldea de Alborada.

Porque, como bien dijo Néstor, la literatura juvenil es algo serio. Y durante el proceso de escritura me descubrí a mí mismo volcando sobre una obra que se suponía que iba a ser infantil toda una serie de elementos de mi realidad, de inquietudes de mi día a día que fueron ganando peso en la medida en que dos de los personajes protagonistas fraguaban su destino. Néstor lo supo identificar muy bien en su informe:

“Cualquier ficción literaria bien escrita es una metáfora de la realidad y de las inquietudes del autor. Debajo de esa capa de efectos visuales propios del género, perfectamente ejecutados, y de los hechos que se encadenan para dar forma a la historia, El aprendiz silencioso retrata los rasgos que caracterizan a las sociedades actuales. Ingredientes no faltan. Odio, sed de venganza, egoísmo, sentido de la responsabilidad social, ambición desmedida, apariencias que engañan, lealtad, por citar algunas. Todo ello convierte a El aprendiz silencioso en una obra comprometida, digna de la literatura juvenil.”

Baden-Wurtemberg El Aprendiz Silencioso
Y entonces llegó la primera visita a Baden-Wurtemberg…

 

Hasta tal punto le insuflé partes de mi propia mi vida a la historia, que mis viajes de aquel año a Alemania acabaron influyendo sin remisión en uno de los worldbuildings que más recuerdos me traen y de los que más orgulloso me siento a pesar de su sencillez. La ilusión, la aventura, la belleza, todas las sensaciones que experimenté durante aquella primera visita otoñal a la ciudad de Heidelberg se han deslizado con vida propia por las páginas de este libro, y tres años y pico después siguen resonando en el chapoteo de la Fuente del Salmón de mi querida Alborada.

Fuente del Salmón de gabriel Sánchez García-Pardo

Ay, pero ahora que estoy a punto de terminar esta entrada recuerdo cuál fue la razón real que me empujó a escribir El Aprendiz Silencioso. Novelo, otro de los personajes que siempre tendrán un hueco especial en mi corazón.

Todo lo que hacemos en nuestra vida se retroalimenta en lo artístico. Y una vez más, mi labor en la enseñanza teatral me dio las primeras claves para esta historia. Ocurrió el verano anterior a mi viaje a Alemania. Me estaba formando de cara al curso siguiente, leyendo mucho, y di con el libro Los secretos del cuentacuentos, donde la autora Beatriz Montero hablaba con pasión de esa transmisión oral, de ese medio que, en mi opinión, combina lo mejor del teatro y de la narrativa. Y la figura del cuentacuentos me hechizó. Quería escribir una historia con esas señas de identidad, con ese aire nostálgico y repleto de encanto. El personaje del anciano ciego cargado con su saco lleno de historias no tardó en aparecer paseando tranquilamente por mi cabeza.

La Fuente del Salmón está en Friburgo
La Fuente del Salmón existe… Está en Friburgo. Aunque el salmón se lo he añadido yo.

 

Según la página web de la distribuidora, El Aprendiz Silencioso llegará a las librerías el 3 de Febrero de 2020. Las primeras fases de su escritura tuvieron lugar en Mayo de 2016. No me puedo creer que ya hayan pasado casi 4 años.

No entraré a hablar sobre el largo período de tiempo existente entre un suceso y el otro  (daría para otra entrada, y como escritor nunca entenderé ni estaré de acuerdo con que el proceso tenga que ser tan lento). Solo puedo deciros que ahora, de cara a la publicación, la he vuelto a leer, desde fuera, con el síndrome del impostor, y me agrada comprobar que sigue rezumando VERDAD, con mayúsculas.

Lo dice bien claro la cita de Howard G. Hendricks que he decidido incluir al comienzo del libro:

«La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón».

Y esta es una novela que, ahora lo recuerdo bien, fue escrita con todo el corazón.

Ojalá experimentéis con su lectura al menos una de las sensaciones maravillosas que me acompañaron durante su escritura. Solo con eso la larga espera ya habrá merecido la pena.

 

El Aprendiz Silencioso Gabriel Sánchez García-Pardo